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Historia


Historia de la Obra Salesiana en la Teja

El 7 de agosto del año 1922, el Padre José Gamba, Inspector de las casas salesianas del Uruguay y Paraguay, colocó la primera piedra fundamental del Colegio, que se llamó de “La Divina Providencia” y fue edificado sobre un terreno donado.
Con esto quedó aceptada por la Congregación Salesiana la obra en esta zona.
En 1923, en diciembre, el Padre Pittini bendijo la capilla, declarada capilla pública.

En marzo del año 1924 se empiezan las clases elementales con un centenar de alumnos y en noviembre del mismo año se funda un Centro de ex alumnos, llamado “Pablo Albera”.

Aunque el edificio era de una sola planta y de muy precarias condiciones, sirvió para sembrar el espíritu de Don Bosco, con su magnífico sistema preventivo, tanto en los alumnos como en la gente del barrio.
En enero de 1929, se lanzó la idea de construir un nuevo edificio, de más capacidad y más moderno.
En abril del año 1931 se dio comienzo a los cimientos del nuevo edificio.

El 24 de mayo de 1932 Monseñor Aragone bendijo el nuevo edificio.

El 24 de agosto se inaugura la Nueva Capilla sobre las calles Dionisio Coronel y Humboldt.

En el año 1974, con ocasión de los cincuenta años del Colegio, se emprende la difícil tarea de renovar la parte edilicia correspondiente a la comunidad salesiana, reformar clases, hacer nuevos baños para niñas y niños y una nueva escalera más cómoda de acceso al piso superior.

En el año 1982, el Padre Director Rafael Ketchedjián culmina los proyectos de la capilla interna de la comunidad y restaura totalmente la Iglesia pública.

Desde el año 2004 la comunidad de salesianos pasó a residir en el colegio Maturana, manteniéndose a cargo de la obra pero integrando cada vez más a laicos salesianos a la gestión del colegio.

En el 2007 se iniciaron las actividades de secundaria.